Los crÃticos del combate al crimen organizado emprendido por el gobierno federal suelen decir que la estrategia ha fracasado y que, por tanto, habrÃa que cambiarla, pero omiten proponer la alternativa.
Con frecuencia se pregona que la delincuencia debe afrontarse con polÃtica social, lo que sin duda es correcto, pero la polÃtica social no es suficiente ni sirve para combatir los delitos que se están cometiendo ahora mismo, sino para, probablemente, evitar los que podrÃan cometerse en el corto y el largo plazos. En efecto, en la medida en que los jóvenes tengan horizontes de vida promisorios —léase empleo— habrá menos posibilidades de que caigan en la tentación de incorporarse a las filas de la criminalidad, pero es obvio que la creación de plazas laborales no es una medida para apartar de la delincuencia a los muchachos que ya forman parte de pandillas criminales o sirven como sicarios.



La estrategia